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El camino de David y Milagros hacia la cima del podio

  • Foto del escritor: Rocío González
    Rocío González
  • 18 oct 2024
  • 5 min de lectura

Actualizado: 9 nov 2024

David  y Milagros forjaron su camino desde las exigentes horas de entrenamiento hasta la emoción por la victoria, demostrando que el verdadero combate está en superar los propios límites. 

El eco de los gritos de guerra se mezcla con el sonido de golpes precisos y patadas certeras. Es una tarde calurosa en el dojo,  David está concentrado, repitiendo su Kata de Karate Shotokan con la perfección que solo la práctica diaria puede lograr. A pocos metros, Milagros se ajusta los guantes de kickboxing, sus ojos están fijos en el saco de entrenamiento. Ambos comparten la pasión por la lucha, aunque sus caminos hacia la victoria sean diferentes.


David es sereno y disciplinado, es el retrato de la concentración. El karate shotokan lo ha moldeado no solo como atleta, sino como persona. Desde que tiene 11 años, el arte marcial le enseñó la importancia del control, la precisión y la humildad. «Cada golpe debe ser calculado, cada movimiento perfecto», fueron palabras de su entrenador que lo marcaron en su arte. A lo largo de los años, David ha cosechado victorias importantes en campeonatos nacionales, convirtiéndose hoy con 23 años en una promesa del karate con una técnica que impresiona a sus competidores por su elegancia y efectividad.


Milagros, en cambio, es una explosión de energía. Desde que encontró el Kickboxing, su vida cambió. «El ring es mi refugio, ahí puedo ser yo misma», confiesa con una sonrisa que no oculta su espíritu guerrero. A lo largo de su carrera, ha enfrentado oponentes más fuertes y grandes, pero siempre sale del combate con la frente en alto, sabiendo que dio todo. Sus logros hablan por sí solos: varias competiciones nacionales ganadas, un cinturón que la destaca en la categoría y una actitud imparable.


Detrás de los títulos


Milagros combina el entrenamiento físico con la estrategia mental. Ella entrena dos horas seguidas en el cuadrilátero donde siente que «el cerebro se me desconecta totalmente de la realidad y son dos horas que yo paso conmigo misma y que paso con mis compañeros, con mi profe. El kickboxing es un cable a tierra para la rutina que tengo todos los días» mostrando la pasión por el arte que practica y agrega «La verdad es que uno haciéndose una rutina marcada por el trabajo duro, de cierta manera termina llevando a equilibrar como cada partecita de tu vida y llevarla bien dentro de todo»


Sin embargo, David dice que el karate no es solo un deporte, es una disciplina que lo acompaña desde que se despierta hasta que se acuesta. Seis días a la semana, una hora y media por día pule su técnica que otros llaman inmejorable pero David considera que mejorar es complicado, pero se puede. David actualmente está incursionando en una etapa distinta del karate,  inició hace 2 meses como profesor y confiesa que este nuevo rol cambió su manera de entrenar «Esto de ser el profesor está muy bueno porque me hizo ver cosas que no veía desde el punto de alumno. Veo otras cosas que deben haber pasado otros Censéis. Ahora entiendo la gratificación de ver crecer a los alumnos».


el sabor de la victoria


«Los reconocimientos se los gana uno en el entrenamiento, porque todos ven el tema de la competición. Ven como uno compite, ven cuando uno recibe el premio. Pero el verdadero premio, el verdadero reconocimiento está en los entrenamientos. Ahí es donde uno sufre, donde se transpira. Donde uno de tanto entrenar empieza a temblar» reconoce David, y agrega: «llegar a entrenar y quedarse hasta tarde, media hora más una hora más que el resto, o llegar a su casa y seguir entrenando para dar lo mejor en la competencia… ahí es donde uno realmente se está superando. Realmente está dando su 100% y eso se ve reflejado en el torneo»


Milagros hizo un recorrido por sus primeras victorias. «El primer título fue increíble. Estaba tan agradecida con mis profes. Estaba tan agradecida con mi familia tan feliz de haber podido lograr algo así y más en un deporte como el Kick». Recordó ella emocionada, «la realidad es que uno se sube un ring y se pega con otra persona, más allá de que nos cuidemos y demás. Entonces pensé bueno, tengo que pegar no que me peguen, al mismo tiempo con toda la presión de sentir que tenía un posible título encima» reconoció al borde del llanto reviviendo la ansiedad de aquel momento. Milagros luego también comentó sobre las emociones tras su segundo Título Nacional «lo lloré un montón porque la pelea más fuerte y más difícil que he tenido. Lo pudimos ganar y es orgullo. Es muchísima felicidad teniendo en cuenta la disciplina y constancia detrás».


La campeona contó también cómo vive las peleas: «Subir a un ring a pelear con alguien no es subir y pegarle, no es solamente una técnica. Todo conllevan una preparación física y mental increíble. Haber podido superar eso y haber podido superar mis propios miedos me hizo sentir muy bien y muy agradecida con todo el equipo que tenía atrás» dijo, ahora sí, con lágrimas en su rostro.


¿Qué sigue?


Ambos atletas saben que la cima es solo el principio de un camino más largo. David reconoce que los tres pasos como deportista son aprender, practicar y perfeccionarse. «Si yo quiero aprender un montón de cosas tarde o temprano se me va a olvidar la mitad o el 80% de lo que aprendí. Lo mejor es practicar. Si me apuro, tarde o temprano me voy a cansar. Si voy caminando con paso constante llego más lejos». Luego el karateca comentó un refrán que rige su paso en el deporte: «hay una frase que decía Bruce Lee: a mí me da más temor un aprendiz que práctico diez mil veces la misma patada, que un practicante que hizo diez mil patadas diferentes una sola vez», reflexiona para luego agregar: «La práctica es algo que a mí me sirvió mucho para poder llegar hoy a ser un competidor amateur reconocido».


Milagros reconoció su pensamiento ante las futuras competencias «Si pierdo está bien, si gano está bien. Lo importante no es ir acumulando logros en la espalda y decir soy la mejor del mundo,  sino disfrutar esta disciplina que he elegido y disfrutar las cosas buenas y disfrutar las cosas que no son tan buenas también». Luego, la kickboxer aseguró que «el mismo prejuicio social que hay sobre las artes marciales está lejísimos de la realidad. Si bien son difíciles y duras, es un espacio que podemos habitar. Pensándolo no solamente en cuestiones deportivas, sino también en cuestiones de autodefensas. El conocimiento que adquiere una misma una misma del cuerpo es increíble. Lamentablemente vivimos en una sociedad tan machista y tan patriarcal que no sabemos cuando nos va a pasar algo, cuando salgamos a la calle y en ese sentido tener ciertas herramientas para poder defenderse es crucial».

 
 
 

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SAN JUAN, ARGENTINA

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