cinco reclusos murieron en menos de 40 días: ¿una crisis de salud mental desatendida?
- Rocío González

- 7 nov 2024
- 3 min de lectura
La “superpoblación severa” del penal de Chimbas es un agraviante para quienes se encuentran privados de su libertad, sin mencionar que solo tienen 30 psicólogos para 1800 reclusos.
Desde junio hasta agosto , 5 fueron los casos de fallecimiento de reclusos del Servicio Penitenciario Provincial (SPP). Solo uno fue por causas naturales. El director del SPP, Enrique Delgado, aseguró a un medio local que el área de salud mental funciona de la siguiente manera: «Hay un área que integra tanto médicos como enfermeros, y dentro de cada pabellón hay un promotor de salud que es un interno capacitado de forma idónea para ser el primero que asiste ante una problemática de salud en el pabellón. Luego, este promotor de salud, aparece el personal de seguridad, que también está capacitado para el caso de problemas de salud, y ellos actúan hasta que llega un enfermero y el médico. A esto hay que sumarle que el servicio penitenciario, cuando alguien ingresa, lo clasifica por un período de observación y se analiza qué lugar debería ir; se sabe qué tipo de persona es, qué problemas tiene, y todo esto influye para definir la clasificación dentro de cada interno».
Los casos
La primera de las muertes que iniciaron la preocupante seguidilla ocurrió el 17 de junio, cuando una mujer de 36 años fue encontrada sin vida. La misma purgaba pena por una causa de robo agravado y fue identificada como Carola Caballero. Esta reclusa habría obtenido su libertad el próximo año.
El segundo hecho se presentó un día después, el 18 de junio, cuando joven de 22 años también apareció muerto en las celdas del pabellón 1 de varones. El chico que cumplía condena por delitos comunes fue identificado como Facundo Ceferino Vega, cuyo caso tomó estado público a través de las redes sociales, ya que desde su entorno organizaron una colecta para el velorio. Facundo también habría cumplido su condena el próximo año.
Si bien los anteriores sucesos fueron suicidios, el tercer fallecimiento que se desencadenó en la prisión fue por causas naturales. Sergio Daniel Illanes, de 49 años, se descompensó y, a pesar de que fue trasladado de urgencia al Hospital Marcial Quiroga, falleció en el nosocomio cuando era asistido.
El cuarto de los registros sucedió el jueves 26 de julio por la noche. Conocido por su participación en el crimen del luthier Juan Carlos Scalzotto, Marcelo Sosa, de 26 años, fue hallado muerto en las celdas. El mismo había sido condenado a prisión perpetua por el homicidio del artesano de 67 años, ocurrido en febrero de 2018.
El último de los casos transcendió el jueves 26 de agosto, donde se dio a conocer que encontraron muerto a un varón de 30 años del pabellón 6.
¿Quién se hace cargo?
El Secretario de Seguridad y Orden Público, Gustavo Sánchez se mostró preocupado por estos trágicos episodios, al mismo tiempo afirmó en medios locales que el equipo de profesionales del Servicio Penitenciario trabaja intensamente y con cercanía con los internos.
«El ambiente carcelario sabemos que no es fácil, que hay dificultades, que se requiere gente muy especializada en el abordaje. Siempre ha habido, y la idea es que no haya nunca, pero son decisiones humanas. Se ha estudiado muchísimo esta situación del suicidio en las cárceles, y no se sabe cuál es el momento en que alguien dispone no vivir más», se extendió Sánchez.
Por su parte el Director del SPP, Enrique Delgado habló a fondo sobre esta problemática «las personas están privadas de su libertad, y lo más sagrado que tiene una persona es la libertad; la prisión puede tener estas consecuencias. Esto ocurrió porque es un estado que a veces dura unos minutos y se termina tomando esta drástica decisión de quitarse la vida. Entonces, la sociedad debe entender que todas las personas que están enojadas acá están en una situación de vulnerabilidad permanente, y el servicio penitenciario trabaja día a día a través de todos los recursos que tenemos para cumplir con la ley de ejecución penal, que es fundamental también para brindarle educación a las personas que están privadas de la libertad para que, cuando vuelvan a la sociedad, tengan una oportunidad y así no volver a delinquir».
Si bien la preocupación de las autoridades es notoria, las acciones sobre esta problemática no tienen resultados. Entonces, ¿No funciona el abordaje? ¿O no hay tal abordaje?.



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