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Cinzano será una miniciudad VIP: ¿cómo repercute en su valor patrimonial y cultural?

  • Foto del escritor: Federica Dech
    Federica Dech
  • 6 nov 2024
  • 4 min de lectura

Actualizado: 10 nov 2024

La ex bodega Cinzano será un complejo VIP de oficinas y locales comerciales. La ausencia de políticas gubernamentales de rescate cultural y patrimonial del predio con fines sociales combinada con el avance de los negocios inmobiliarios (con las empresas mineras como principales inversoras) convertirán a un símbolo de nuestra historia en un shopping. 




En agosto pasado, Eris LLC, empresa que controla la mina Gualcamayo y que está detrás de la quiebra de la principal bodega regional (Bodega Toro) de Mendoza, compró el predio con la idea de construir una miniciudad VIP. Un megacomplejo de lujo que implica una megadevaluación de nuestro patrimonio. Marcelo Agulles, Gerente de Comunicaciones de Minas Argentinas, comentó en medios locales que en el predio planean construir 200 unidades de viviendas “premium”, un centro comercial a “gran escala” con 70 locales y espacios de oficinas “modernas” donde instalarán sus oficinas. Además, en la exbodega se contempla la construcción de un hotel, un sector gastronómico y un pequeño museo que, irónicamente, busca promover la historia y cultura local”. 


En 1923, una familia de inmigrantes italianos compró en San Juan el extenso predio ubicado en Av. Ignacio de la Roza. Los terrenos aptos para el cultivo de vides para vermouth y la amistad con otra familia vitivinícola, los Graffigna, favorecieron la instalación de los Cinzano en la provincia. La bodega se convirtió en la destiladora más grande de Sudamérica. Años después, el precio internacional del mosto bajó abruptamente, lo que provocó en 2011 el cierre definitivo de sus puertas en San Juan. La maquinaria fue ofertada en remates poco concurridos y el edificio quedó paralizado en el tiempo. Sin embargo, Cinzano es reconocida como un símbolo vitivinícola en la provincia.


Jorge Martín, director de Patrimonio del Gobierno de San Juan hasta diciembre pasado, explicó que “el inmueble es de un propietario privado, no del Estado. Si bien la Ley Nº 411-F declara como Sitio Histórico al edificio donde funcionó la Bodega Cinzano, esto no implica que deba ser necesaria una utilidad pública del lugar ni que el Estado deba expropiarlo. Generalmente se establecen convenios con los propietarios“.  Si bien estaba en manos de privados, no significa que el estado no pueda ejecutar una política cultural para revalorizarlo, como sucedió con el Chalet Cantoni. El gobierno provincial decidió alquilar la mansión ubicada en Av. Libertador donde anteriormente funcionaban restaurantes, bares y boliches. La gestión anterior decidió convertirla en una Casa de Industrias Culturales para promover la cultura local. Es posible preguntarnos, ¿qué podría haber funcionado en Cinzano que genere un valor social? 


«Hoy en día se encuentra un patrimonio totalmente abandonado y deteriorado. Es lo peor que le puede pasar a un edificio cuando tiene un carácter patrimonial. Desde el ámbito público, la única manera de apropiarse del lugar es expropiar, pagarlo y convertirse en dueño, algo que no ha tenido en cuenta el estado. Nunca ha habido un interés del estado de apropiarse de ese lugar, porque el que gobierna no tiene estos valores patrimoniales tan intrínsecos para rescatarlos», señaló Jorge Cocinero, presidente de la Asociación Civil para la Conservación y Defensa del Patrimonio Sanjuanino (ACCODEPA). El referente de la organización añadió que «nunca ha habido un interés del estado de apropiarse de ese lugar, porque el que gobierna no tiene estos valores patrimoniales tan intrínsecos para rescatarlos».


La compra de Cinzano posee dos caras: por un lado, el avance de un negocio inmobiliario millonario, con empresas mineras detrás; por el otro, la necesidad de políticas gubernamentales de rescate cultural y patrimonial que dispongan de lugares históricos para el disfrute social. 

El predio, que supo ser sede de eventos culturales como el Encuentro Nacional de Artesanos, la Expo Rural, la Feria Internacional de Artesanías, la Feria Agropecuaria o Mototurismo, ahora se convertirá un complejo VIP que, para la gran mayoría, será otra gran infraestructura lujosa que veremos desde el asiento del colectivo. En San Juan, hace rato que los sanjuaninos de a pie somos testigos de construcciones millonarias que quedan inutilizadas para la gran mayoría de la sociedad, o restringidas a un grupo selecto de sanjuaninos.



Apropiación vs. privatización


El autor Henri Lefebvre ha abordado la diferencia entre apropiación y privatización en su libro La producción del espacio. Para él, la privatización es una apropiación negativa y privada, en la que el espacio se convierte en mercadería y es sometido a un valor de cambio. El sociólogo francés plantea que la apropiación, por el contrario, implica un uso colectivo, de todos y de nadie, de un espacio en la que este es puesto al servicio de una necesidad y deseo social. Estos postulados nos invitan a reflexionar: ¿qué políticas culturales y sociales podrían haberse promovido para que Cinzano sea un espacio público y de goce para la sociedad sanjuanina? 


La compra del edificio por parte de una empresa minera supone la devaluación simbólica de un patrimonio histórico declarado como tal en 2007 por la Cámara de Diputados de San Juan. Por un lado, la responsabilidad puede rastrearse en los gobiernos provinciales anteriores, que no fomentaron políticas culturales ni colaboraron para la conservación de un predio histórico que quedó varado en el tiempo. Por otro lado, la creación de este polo económico VIP no tiene intención de fomentar la vida cultural sanjuanina visibilizando el patrimonio, más que con un pequeño museo destinado a exhibir máquinas de producción de vermut. 


Podemos extrapolar esta situación a un hecho ocurrido en 2017. La firma italiana Gucci ofreció 2 millones de euros al gobierno de Grecia por 15 minutos de desfile en el templo del Partenón. Desde el Ministerio de Cultura griego negaron rotundamente la propuesta, argumentando que un espacio con el valor patrimonial y cultural que tiene el Partenón no puede ser víctima de transacciones comerciales. Si bien el ejemplo puede resultar exagerado, funciona para analizar cómo debe resguardarse el patrimonio histórico y cultural de un pueblo del mero interés económico.


Las dudas sobre lo que podría haberse hecho en la ex bodega Cinzano será un interrogante que quedará abierto. ¿Cuántos sanjuaninos disfrutarán del predio? ¿Cómo podría haberse aprovechado para impulsar la cultura?





 
 
 

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SAN JUAN, ARGENTINA

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